martes, 16 de junio de 2009

LOS DESÓRDENES POR DEFICIENCIA DE YODO


La deficiencia de yodo es reconocida actualmente como la principal causa de discapacidad humana, que puede ser prevenida. Hasta fines de la década pasada se estimaba en más de 800 millones la población mundial a riesgo, 190 millones afectados con bocio y más de 3 millones con cretinismo obvio

En América Latina el bocio endémico fue definido como problema de salud pública en 17países, estimándose en 60 millones la población a riesgo.

A principios de los años 60 emergió en América una renovada inquietud científica sobre el bocio y el cretinismo endémicos.

La Organización Panamericana de la Salud otorgó alta prioridad a la investigación de este problema entre los países de América Latina, conformándose el Grupo Técnico y de Investigación del Bocio Endémico, con la participación de investigadores.

Entre los importantes logros de las últimas décadas, en la lucha contra la deficiencia de yodo como problema de salud pública, deben destacarse la Resolución de la Asamblea Mundial de la Salud, recomendando a los países miembros priorizar la atención de las enfermedades causadas por deficiencia de yodo, el Plan Global Estratégico para la Prevención y Control de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo aprobado por Naciones Unidas, la Cumbre Mundial por la Infancia, que estableció como meta para la erradicación el año 2000.

Durante los últimos años en todos y cada uno de los países de América Latina, se ha evaluado el estado de Deficiencias de Yodo, fomentándose el compromiso gubernamental para la creación y desarrollo de programas de control.

Un balance de los avances logrados en la Región demuestra, por un lado, que casi todos los países han alcanzado la meta intermedia señalada para 1995, de lograr la iodación universal de la sal para consumo humano y, por otro lado, que el 33% de los países ha logrado el control de la deficiencia de yodo como problema de salud pública y que el 61% está próximo a lograrlo.

La Organización Mundial de la Salud, ha establecido una serie de criterios para definir el grado de deficiencia de yodo como problema de salud pública, así como también para el monitoreo de los programas de intervención y para garantizar su erradicación sostenida.

Entre los Indicadores para diagnóstico y monitoreo existen dos tipos de, aquellos que permiten medir el estado de Deficiencia e indicadores de proceso que miden la situación o progreso en los programas de control.

Indicadores clínicos: volumen tiroideo y cretinismo; indicadores bioquímicos: yodo urinario, TSH, tiroglobulina.

Indicadores de proceso: programa de yodización de la sal, técnicas para medir los niveles de yodación de la sal y monitoreo de la concentración de yodo en sal y del consumo de sal yodada.
De esta manera tenemos que el grado de la deficiencia de yodo como problema de salud pública en un determinado país o región, será definido de acuerdo a los siguientes criterios:

Clasificación de Bocio

El método clásico para determinar el tamaño de la glándula tiroides y estimar la prevalencia de bocio es la inspección y palpación. Si bien los cambios en el tamaño de la tiroides varían inversamente a la ingesta de yodo, su determinación precisa es difícil en el caso de glándulas pequeñas, particularmente en niños.

Con el objeto de optimizar el valor de este indicador, la clasificación del bocio ha sido simplificada en los siguientes términos: grado 0 Ausencia de bocio; Grado 1 bocio palpable pero no visible con el cuello en posición normal; grado 2 bocio visible con el cuello en posición normal.

La prevalencia de bocio total mayor de 5% en escolares es el punto de corte para señalar la presencia de un problema de salud pública.

El uso de ultrasonografía para la determinación del volumen tiroideo garantiza mayor precisión que el método palpatorio.

Un país con programa universal de detección neonatal de hipotiroidismo congénito, preferentemente mediante análisis de TSH ultrasensible, puede ser declarado libre de Deficiencias de yodo si menos del 3% de recién nacidos tienen niveles de TSH mayor de 5 mU/L en sangre total.

Otros países deben cumplir por lo menos dos de los tres criterios siguientes: toda la sal para uso humano y pecuario es yodada en planta de producción al nivel oficial recomendado, que en Latino América varía entre 30 a 100 ppm I (30-100 mg I/kg sal), para asegurar un nivel de 20-50 ppm I en puestos de venta/hogares, dependiendo de la calidad de la sal y el consumo diario. Esto garantiza una ingesta diaria promedio de 150 micogramos de yodo.

Más de 50% de muestras casuales de orina obtenidas sobre base regular estadísticamente representativas tienen una concentración de yodo de mayor de 100 microgramos/L y más de 80% sobre 50 microgramos/L.

Adicionalmente, la sostenibilidad de la erradicación debe ser establecida de acuerdo a los siguientes lineamientos: un programa nacional de control de Deficiencias de yodo, con responsabilidad de monitoreo continuo del estado de la deficiencia de yodo y del contenido de yodo en sal, incluyendo la obligatoriedad de informes públicos a intervalos específicos regulares, por unidades designadas técnicamente competentes y adecuadamente financiadas.

El Estado, el sector privado y los consumidores tienen plena conciencia de la deficiencia de yodo y están comprometidos con su eliminación sostenida. La industria de la sal tiene el compromiso, los recursos técnicos y la responsabilidad de mantener la yodación efectiva de la sal, incluyendo producción, distribución y monitoreo.

El abastecimiento de yodo para la yodación de la sal está asegurado, ya sea a través de la compra privada por los industriales o a través del Estado.

La disponibilidad, el costo y la percepción de los beneficios para la salud de la sal yodada hacen que los consumidores la prefieran frente a la sal no yodada.

Este programa de control de tiene acceso a facilidades locales o regionales para medir los niveles de yodo en sal y a un laboratorio central competente para medir yodo en orina y análisis de TSH neonatal.

Con relación a la Tirotoxicosis inducida por yodo, puede ocurrir cuando una población con severa deficiencia de yodo incrementa su ingesta de yodo, aún dentro del rango normal de 100-200 microgramos /día. El incremento en la incidencia de hipertiroidismo es transitorio y desaparece en el tiempo con la corrección de la deficiencia de yodo.

Esta patología ocurre en algunos pacientes con bocio nodular pre-existente y con Enfermedad de Graves latente y es directamente proporcional al número de bocio nodular.

Puede seguir a incrementos relativamente pequeños en la ingesta de yodo, pero el riesgo es probablemente más alto con incrementos mayores.

No existe un nivel de yodo en sal que ofrezca protección completa contra la incidencia de Tirotoxicosis en una población yodo-deficiente.

En consecuencia se recomienda que en los programas nacionales de control de Deficiencias de yodo de nuestro país, se incluya un adecuado sistema de monitoreo a través de las siguientes medidas: establecimiento de un comité de individuos calificados, responsable de un programa de monitoreo y evaluación, con la participación de personal médico.

Además un estricto control de calidad de la sal yodada en el punto de producción (concentración de yodo), con la participación de laboratorios independientes capaces de medir yodo en sal y en orina para asegurar control externo de calidad.

Puestos centinelas (monitoreos de sal yodada en hogares, prevalencia de bocio, yodo urinario).

Así como programas de Alerta para el personal de salud sobre posible ocurrencia de Tirotoxicosis y el establecimiento un sistema de notificación para casos de hipertiroidismo a hospitales seleccionados.
Fuente: Portales medicos.com.
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