lunes, 15 de junio de 2009

¿La madre influye en la personalidad de los hijos?

Respuesta:
La madre comparte con el hijo el cuerpo durante los meses que dura la gestación, después del niño(a) nacer es con la madre con quien establece el primer contacto social, a través de la lactancia, pues hay un contacto táctil, labial y facial.

Los primeros meses son extremadamente importantes para el desarrollo posterior como persona. Para el desarrollo emocional son necesarias las caricias, besos, arrullos y el cuidado que el niño recibe de la madre. El recién nacido necesita una voz cariñosa, el contacto suave y cariñoso del cuerpo de su madre. Todo esto va a contribuir a desarrollar el sentimiento de seguridad, el de sentirse amado, el mismo sentimiento que sentía en la vida intrauterina.

Cuando los infantes, en los primeros días o meses de nacidos, son privados del amor y el cuidado de la madre manifiestan diversos grados de depresión hasta llegar al extremo de presentar síntomas de depresión severa llamados por Spitz “síndrome de la depresión anaclítica”, que incluyen: reacciones de ansiedad, pánico, llanto prolongado, temblor convulsivo, sudoración y dilatación de las pupilas. Estos niños superaron la depresión al volver la madre.

El amor y cuidados de la madre y la lactancia materna contribuyen a la estimulación del coeficiente intelectual del infante, la madre enseña a su vástago a amar, el hogar sigue siendo el lugar más seguro para la crianza de los hijos con la protección de la madre y el padre.

El infante que ha recibido el amor de su progenitora estará preparado para amar y ser amado, su desarrollo evolutivo será normal, caminará y desarrollará su lenguaje a tiempo y así mismo desarrollará sus conductas de autonomía a través de la socialización, que es un proceso de aprendizaje en el cual la madre juega un papel fundamental como educadora.

El ser humano necesita nutrirse del afecto de la madre, de esa manera el niño al llegar a la adolescencia tendrá las bases para seguir su desarrollo humano en el orden de su evolución libre de traumas y será un adulto alegre, con pensamientos positivos, seguro de sí mismo, con una alta autoestima, con control de sus impulsos y sobre todo está preparado para “amar y ser amado”.

Dijo Shakespeare: “El amor es lo más necesario del ser humano”, el mismo debe ser dado desde el momento de la concepción, cuando comienza la vida. El amor de la madre al hijo debería ser el modelo de amor que la humanidad debería seguir, el fin de la educación debería ser enseñar al ser humano a amar, así como las madres lo hacen con sus hijos.
Fuente: Listin Diario.com
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