miércoles, 17 de junio de 2009

LA ESPADA DEL ESPÍRITU


Tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios (Efesios 6:17)

Los siglos pasaron y las tinieblas de la apostasía medieval cubrieron las naciones. El cristianismo se corrompió, perdiendo su pureza original, al contacto con las aguas contaminadas del paganismo. Las tradiciones humanas invalidaron los preceptos del Libro sagrado. El evangelio eterno fue degenerado, cumpliéndose así los vaticinios del profeta Daniel.

Pero en medio de las sombras del error, la superstición y la intolerancia, irrumpió vibrante el movimiento de la Reforma, sacudiendo en sus fundamentos el escolasticismo medieval.

Como campeón de la verdad, Lutero osadamente tomó el Libro olvidado, que había permanecido durante siglos confinado en el interior de los monasterios y las cátedras, y proclamando al pueblo sus luminosas enseñanzas disipo las tinieblas del error e hizo victoriosa la causa de la Reforma.

Cuando en la Dieta de Worms y ante el emperador Carlos V lo intimidaron y retractarse de sus enseñanzas, dijo estar dispuesto a someterse a las decisiones de un concilio general con la condición de que todas las decisiones estuviesen en armonía con las Escrituras. Cuando lo amenazaron con condenarlo a la muerte, respondió: “¡Coloco mi persona y mi vida en las manos del emperador, pero la Palabra de Dios, nunca!

Al tomar en sus manos el Libro descuidado, la espada del Espíritu, el reformador fue más fuerte que el papa y los cardenales, el emperador y los príncipes, la Dieta y los concilios, los Estados y los Continentes.

Hace muchos años un predicador vio que su ejemplar del Nuevo Testamento necesitaba una nueva encuadernación. Lo envió, por lo tanto, a un encuadernador. Este, al concluir el trabajo, vio que el espacio en el dorso de lomo del libro era demasiado pequeño para grabar en letras de oro las palabras en ingles “The New Testament”.

Decidió, entonces, grabar solo las iníciales: TNT. Eso pareciera haber sido inspirado, porque la Biblia fue en el pasado y por la gracia de Dios, lo será en el presente y en futuro, como “TNT”, una substancia de reconocida capacidad explosiva.

¿Quién podrá medir el extraordinario poder explosivo de este venerado Libro en la ardua batalla contra la apostasía y las fuerzas confederadas del mal?
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