jueves, 25 de junio de 2009

El código secreto de la Biblia y la cábala II

OCULTISMO Y MAGIA CABALISTAS
El interés de los cabalistas va más allá de la descodificación del texto; para ellos la lengua, y en particular la lengua hebrea, no es un medio de comunicación sin más. Si la Biblia era un misterio lleno de profundos y ocultos significados, el hebreo, la lengua de Adam, también (3/15).

Como la cita anterior de A. D. Grad explica con claridad, todo esto no es sólo teórico, el cabalista es eminentemente práctico y utiliza su conocimiento para actuar como mago y obtener poder. Para ello adoptaron la idea central de la magia: hacer algo “natural” en este mundo, para conseguir que algo “sobrenatural” se active desde otro mundo hacia el nuestro. Así, el mago es el que conoce las secretas “palancas” que en este mundo se pueden mover para forzar al mundo sobrenatural a actuar a favor del mago en la Tierra (en la Biblia esto se llama “tentar” o “poner a prueba a Dios”, Mat. 4:5-7; Luc. 4:9-12; es algo, además de prohibido, absurdo, pues Dios no puede ser controlado por los seres humanos):

“Según la Kábala, todo cuanto existe en la Tierra está formado según el modelo del mundo de Arriba. «No existe ni el menor objeto en este bajo mundo -dice Rabí Ytsjak- que carezca de equivalente en el mundo de Arriba por el que es regido». Igualmente, al poner en movimiento los objetos de aquí abajo, se hacen mover las fuerzas de Arriba que los rigen.” (3/34).

La cábala “práctica” pretendía hacer milagros: curaciones, exorcismos, etc., invocando el nombre de Dios o escribiéndolo en amuletos. La más conocida, y también la más aterradora, leyenda de magia cabalista es la del golem (figura de arcilla a la que con especiales conjuros se daba vida). Finalmente, la cábala se usó para pronosticar el futuro y la venida del Mesías.

CABALISMO INFORMATIZADO O EL CÓDIGO SECRETO DE LA BIBLIA DE MICHAEL DROSNIN
Desgraciadamente, la manía cabalística no acabó en la Edad Media ni en el Renacimiento. Sigue viva hoy en día. Ya vimos como el cabalismo se extendió tanto a judíos como a cristianos. Si los cabalistas medievales buscaban un profundo saber en la cábala, en el Renacimiento se puso de moda entre los cristianos para probar, precisamente contra los judíos, la veracidad del mensaje cristiano.

En los últimos siglos, ante las críticas a la Biblia, el principal objetivo de muchos cultivadores de estas ideas es apologético. Pretenden usar estos “descubrimientos” para “demostrar”, a los escépticos, la inspiración divina del texto bíblico. Esto no deja de ser una perversión del primitivo sentido de la cábala. Es porque se creía que el texto era sagrado y divinamente inspirado, por lo que se buscaba en él un conocimiento superior, no al revés.

RABINOS, MATEMÁTICOS Y PERIODISTAS
Y llegamos a la era de la informática. Los ordenadores y la tecnología han revolucionado todo y los cabalistas se han modernizado. Pero no han cambiado las pretensiones de grandeza; como antaño, sueñan con adquirir influencia. El último episodio (de momento) de esta historia tiene que ver con un libro titulado El código secreto de la Biblia, del periodista estadounidense Michael Drosnin (8). El título lo dice todo; como la antigua cábala, contiene las tres palabras fundamentales: “código”, “secreto” y “Biblia”.

¿Cómo se llega a este código? Se convierte el texto de la Ley en una hebra continua de 304.805 letras. Después se indica al ordenador que busque nombres, palabras, etc. que nosotros le proporcionamos. El ordenador empieza la búsqueda por la primera letra y va probando todas las posibilidades, formando palabras mediante saltos de 1, 2, etc. caracteres. Después se repite la búsqueda empezando por la segunda letra, y así hasta la última de las 304.805.

Al encontrar una palabra clave formada por la unión de letras con la mínima separación fija posible, el ordenador reorganiza el texto de forma que esa palabra se pueda leer verticalmente y forma una “matriz bidimensional” de letras, cuyas filas tienen como anchura la distancia entre las letras que forman la palabra clave. A continuación se buscan en los alrededores otras palabras relacionadas en cualquier ordenación posible (vertical, horizontal, diagonal, etc.).

Las combinaciones por este procedimiento son exorbitantes, según uno de sus inventores, el matemático Rips: “Diez o veinte billones como mínimo. [...].” (8/44).
En los años ochenta, el grupo del físico Doron Witztum, con la participación del matemático Eliyahu Rips, se decidió a estudiar esta idea con la ayuda de la estadística y la informática.

Para ello buscaron en el Génesis emparejamientos entre los nombres de una lista de personajes judíos y sus fechas de nacimiento o muerte. Los sorprendentes y exitosos resultados fueron publicados en la revista especializada Statistical Science (9). Aunque Drosnin no lo menciona, no hay que perder de vista que los principales protagonistas de esta historia, Doron Witztum, Eliyahu Rips y el que Drosnin presenta como independiente, Harold Gans, están relacionados (especialmente este último) con la organización religiosa judía Aish HaTorah, que utiliza el “código de la Torah” como parte de su apologética (11). Los seguidores de Witztum mantienen varias páginas en internet (12).


Con este grupo, especialmente con Rips, tuvo contacto, a principios de esta década, Drosnin, que se convirtió en un entusiasta del “código de la Biblia”:
“La Biblia tiene la forma de un gigantesco crucigrama. Está codificada de principio a fin con palabras que, al conectar entre sí, revelan una historia oculta. [...].
Hay una Biblia debajo de la Biblia.” (8/24, 25).

Como en la mejor tradición cabalística, no se trata sólo de buscar algún tipo de sabiduría más o menos exotérica y misteriosa. Las aplicaciones “prácticas” están a la vuelta de la esquina:

“Rips extrajo un volumen de su biblioteca y me leyó una cita de un sabio del siglo XVIII llamado el Genio del Vilna: ‘Es regla que todo lo que fue, es y será hasta el fin de los tiempos está incluido en la Torá, desde la primera hasta la última palabra. Y no sólo en un sentido general, sino hasta el menor detalle de cada especie y cada uno de sus individuos, y hasta el detalle de cada detalle de cuanto le ocurra a éste desde que nace hasta que deja de existir.’” (8/18).

Drosnin llega a afirmar:
“No sabemos todavía si todo el pasado y todo el futuro de cada uno de nosotros están contenidos en algún nivel superior y por ahora inaccesible del código secreto de la Biblia. Ello la convertiría, en efecto, en el Libro de la Vida. [...].” (8/45).
El libro empieza con la presentación de un caso sencillo y espectacular, una matriz en la que el nombre de “Itzhak Rabin” en vertical está atravesado horizontalmente por la expresión “asesino que asesinará”. Esta figura aparece en la portada del libro y es explicada con gran detalle en el interior (Fig. 1). Después, y para apoyar la confianza en el “código de la Biblia”, se presentan matrices que contienen el anuncio de eventos internacionales recientes o históricos.

Puesta esta base, Drosnin pasa a la idea central del libro, a lo que es el objeto de su principal interés: el anuncio del Armagedón. En la matriz donde se anuncia el asesinato de Rabin, sobre “asesino que asesinará”, se lee la expresión “todo su pueblo en guerra”. Posteriormente, Drosnin encuentra otras matrices donde se habla de “holocausto de Israel” y la fecha del año judío 5756 (1995/6).

Sin embargo, una sombra se desliza ya desde la página 56, las letras que dan esa fecha, también significan “¿lo cambiaréis?”. ¿Es posible cambiar el futuro? En relación con este interrogante, el libro se entrega a fantasiosas elucubraciones sobre las posibilidades de manipular el tiempo y cosas similares, utilizando, como no podía ser menos, las teorías de la física cuántica, relativista…

El punto culminante es el descubrimiento de una matriz donde ese inminente desastre se asocia, para 1996, con un viaje del recientemente elegido nuevo presidente de Israel, Netanyahu, en el que éste sería asesinado.
CONTINUARA..........
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