miércoles, 24 de junio de 2009

El código secreto de la Biblia y la cábala


Pablo de Felipe
Publicado en la Separata del SEUT (1998) 6-7:33-48 (Cristianismo Protestante, nº. 7-8).
Recientemente fue reseñado en esta revista el libro El código secreto de la Biblia (1/4), que pretende explicar el reciente descubrimiento de un misterioso “código” en la Biblia, que permitiría “conocer” desde el pasado hasta el futuro. Semejantes pretensiones no han dejado de causar cierta inquietud. Aquí examinamos esas presunciones arrancando desde su historia.

BIBLIA Y CÁBALA
El pueblo hebreo no destacó en la antigüedad por su interés en las matemáticas. Pero, en la Biblia, se refleja un gran interés por los números y su uso simbólico, en especial por el 7, que utiliza continuamente; mas sin explicar su significado ni atribuir este interés a nada en particular.

La Kabbalah significa tradición e inicialmente denominaba todos los escritos recibidos a excepción de la Torah (Ley o Pentateuco). En la Edad Media, empezó a restringirse su uso, para referirse al conjunto de doctrinas secretas judías que pretendían explicar el universo en base a una compleja filosofía teosófica que se atribuía a los profetas o patriarcas. Aunque los cabalistas se apoyaban en elementos tradicionales judíos, sus ideas no fueron aceptadas por todos.

Los libros fundamentales de la cábala son el Zohar (s. XIII) y el Jezirah (s. IX); pero sus orígenes se remontan al complejo interaccionar de filosofías místico-ocultistas que estuvieron de moda al final del imperio romano y en especial en la famosa Alejandría. Sin embargo, su apogeo fue en la Edad Media. En el Renacimiento su influencia se extiende al cristianismo, pues muchos creyeron ver reflejadas en la cábala verdades cristianas (la Trinidad, el Mesías, etc.), y algunos cabalistas se convirtieron al cristianismo. El interés por estos estudios llegó hasta los papas (2/17).

LA LENGUA HEBREA
El hebreo, antigua lengua semítica emparentada con el cananeo y fenicio, posee un alfabeto de 22 consonantes (las vocales no se escriben). Como en otras lenguas antiguas, cada letra tiene un valor numérico. Hasta la Edad Media, el hebreo se escribió de forma continua, sin separar palabras ni párrafos. Como otras lenguas antiguas, tiene un reducido vocabulario (unas quinientas raíces y cinco mil palabras) y una elevada polisemia (cada palabra puede tener múltiples significados). En un texto así, es fundamental tener en cuenta siempre el contexto.

TRADICIONES HERMENÉUTICAS Y METODOLOGÍA CABALISTA
La cábala está en conexión con una particular forma de ver el texto bíblico, sin la cual, las metodologías cabalísticas que se aplican a su estudio, no tendrían mucho sentido. Para la cábala, la Biblia es un gran código misterioso en el que tan importante o más que el mensaje es el texto mismo, las palabras, las letras, las formas de los apéndices de las letras, etc. Por ello, el cabalista no puede simplemente leer la Biblia, tiene que descodificarla, desentrañar sus ocultos misterios, mediante una hermenéutica esotérica y de iniciados. El cabalista moderno A. D. Grad afirma:

“- la tradición enseña que el orden de los párrafos de la Biblia no es el verdadero orden, pues éste sólo lo conoce el Amo del Universo, ya que de otro modo todo el que lo leyera podría crear un mundo, dar vida a los muertos y hacer milagros, [...].” (3/68, 69).

De aquí sólo hay un paso para la concepción elitista de dos niveles de lectura bíblica, la superficial de la gente corriente y la profunda de los iniciados como enseña el Zohar (4/35, 36). De esta forma, tenemos las dos ideas fundamentales para comprender la labor cabalista: la Biblia es un gran código y ese código está oculto, desordenado y entremezclado en el texto.

Esto último refuerza más el carácter iniciático que la idea de código produce por sí misma. La atención del cabalista no se limita a leer el texto bíblico a un nivel más profundo, sino que lee otro texto que está oculto dentro de la Biblia. Para ello, el cabalista utiliza varios procedimientos: Gematria (cálculo del valor numérico de las palabras), Notaricon (formación de acrósticos con letras iniciales o finales de las palabras de un texto) y Temoura (cambio del orden de las letras de una palabra o descomposición de ésta en otras nuevas) (5/XLIX-LXII).

Una de las cosas que llaman la atención de esta forma de herméutica es que, a diferencia de la hermenéutica usual, no se tiene en cuenta el contexto, ni de los textos, ni de los libros bíblicos, ni de toda la Biblia. El contexto es despreciado completamente. En el fondo, es el gran enemigo, pues remite a la lectura directa y ordenada del texto. Pero el cabalista desprecia la estructura ordinaria de la Biblia, pues la estructura “real” es la oculta.

Así, el cabalista no es que no respete el contexto, sino que lo destruye para buscar nuevos significados:
“Dijeron los sabios: «Cuando nació Moisés toda la casa se llenó de luz. Está escrito: Vio que era bueno [Ex. 2:2]; y está escrito: Vio Dios que la luz era buena [Gén. 1:4]».” (6/81).
Los sabios intérpretes no tenían muchos escrúpulos a la hora de manipular el texto bíblico y utilizaron métodos como la Gematria para ajustarlo a sus propias ideas:
“[...]. Así, en Nm. 12:1 leemos que Moisés estaba casado con una «mujer etíope» (en el original, «Cushith»), Onquelos pone en lugar de esto, por «gematría», las palabras «de bello aspecto» siendo el valor numérico tanto de Cushith como «de bello aspecto» de 736. Con esta sustitución se eliminó al mismo tiempo la idea objecionable de que Moisés se hubiera casado con una etíope. [...].” (7/299).
Continuará........
Publicar un comentario